Repasillos
De que hablamos?
Repasemos las páginas del periódico a ver si nos da alguna idea.
Imputación de Camps, planes del Gobierno, sentencia del caso Yak-42, declaraciones de Bibiana Aido.. Buen abanico para comenzar.
En cuanto al primero de ellos, Camps. Hoy a las 10 de la mañana el presidente de la Comunidad Valenciana estará declarando ante el Tribunal Superior de Justicia de la CV. Precisamente por ello voy a dejarlo a un lado y pasar a otro de los temas. Me niego a hacer, como muchos están haciendo desde el momento de la imputación e incluso antes con las dudosas y sospechosas declaraciones del famoso ya sastre, un juicio paralelo sin tener dato alguno. De momento parece que la sesión de ayer con Costa y demás salió bien, sobre todo porque Costa ni siquiera era secretario general del partido cuando sucedieron los hechos que se le imputan.
Por tanto, para no caer en el peligro de hacer valoraciones sin juicio, en todos los sentidos, paso la página.
Planes de Gobierno. Este es otro de los temas que va a dar que hablar durante bastante tiempo. Lo que en periodismo denominamos temas de continuidad, es decir, que vamos a tener noticias sobre ello para hastiarnos. Esperemos que no lleguemos a los límites de Tardà que precisamente le reprendía a Zapatero ayer en el Congreso con un ”estamos hartos”. Y es que no es para menos. La incapacidad de Zapatero para gestionar la crisis ha pasado de ser cómica a ser tétrica, dramática, amarga. Cuando política y estratégicamente le conviene deja salir, como quien lanza cebos a ver si pican, una o varias grandes medidas anunciándolas a bombo y platillo.
¡Que viene, que viene! Medidas que solo son eso, fachada, chapa y pintura, una nebulosa que se deshace cuando intentas traspasarla. Y es que dentro de esa caja indudablemente bien presentada no hay nada. Nada concreto, nada real. Solo una montaña de promesas por cumplir. Y lo peor es que incluso pueden llegar a servir para atacar achacando a la oposición que no quieren emprenderse ni tomarse en consideración.
Creo que pasaré a la siguiente página, porque en breve me decidiré por irme a Navarra a comprarme un coche nuevo con tanta rebaja del tío pepe y no está el horno para bollos. Cada comunidad hace su santa voluntad, como cantones divididos, como diecisiete reinos de taifas.
La sentencia… quizá pase de largo, demasiado exasperante. Trillo respeta pero no comparte y menos ahora que no hay sentencia firme… Lo cierto es que no puede negarse que ha habido una negligencia terrible, una ineptitud y errores irreparables. Sin embargo, no considero que Trillo deba dimitir de su cargo, resulta absurdo especialmente si tenemos en cuenta que no fue ni siquiera llamado a declarar. Los culpables son claros… y su incompetencia también. No se si, tal como dice la sentencia, se actuó intencionadamente de este modo ilegal e inmoral, pero habremos de confiar en la justicia… en este caso en el Juez Gómez Bermúdez.
Y vamos a terminar con el tema cómico del día. Cómico si no fuera porque se trata del aborto o, eufemísticamente, “interrumpción voluntaria del embarazo” que si no Bibiana Aído sería firme candidata a ser la sustituta en el show del humor de nuestra ya añorada Melani.
He llegado a la conlusión tras el día de ayer de que un día fuimos una lechuga. Sí, una lechuga.
A la pregunta ¿un feto de 13 semanas es un ser vivo? Ella, convencida del rigor científico de sus palabras, muy torera y muy resuelta responde: “Un ser vivo claro. Lo que no podemos es hablar de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica.
mmmm….
mmmm………………………….
Lo medité un largo rato, el que mi estudio de esos meomentos me permitía… Pero es que la frase no tenía desperdicio. ¿Habría escuchado mal? Me cercioro de ello… no no. Cuando yo cumplía mis trece semanas como feto resulta que era un ser vivo… pero no un ser humano… ¿Entonces que ser vivo era Bibiana?
Y llegué a la conclusión de que quizá fuéramos lechugas.
Yo entiendo que esta mujer se aburra en su ministerio, un ministerio creado por rellenar, por decorar, por aquello de “hacer bonito”. Que de hecho le han transferido este encargo de la ley del aborto, inexplicablemente de forma aparente, para que parezca que el ministerio de Igualdad sirve para algo y que el teléfono, ese que hasta no hace mucho era el único mobiliario que tenía, suficiente con una sola línea, de vez en cuando suena y todo.
Vergonzoso. Patético. Tener que escudarse en propuestas de leyes tan drásticas, con tanto calado y repercusión en las generaciones futuras como es la percepción y el sentido y significado de la vida humana, el respeto, la dignidad del hombre para la sociedad actual y la del futuro, solamente para tapar vergüenzas y desidia.
“Queremos que los padres no interfieran en la vida de sus hijas”. Lo que nos faltaba por oír y de boca del presidente del Gobierno. Aunque qué podíamos esperar. Niñas de 16 años pudiendo abortar sin consentimiento de los padres para que estos “no interfieran” en sus decisiones, es decir, que no las eduquen, como debería ser su responsabilidad, su deber y su derecho. Decisiones muy maduras las que se toman a los 16, sin duda.
Quizá pueda ampararme en esta nueva idea zapateril. Yo quiero que el gobierno actual deje ya de interferir en la sociedad condenándola a muerte por su ineficacia, dejadez, desidia, incompetencia, falta de liderazgo y de competencia directiva alguna.
Déjanos ZP. Déjanos ya y descansa. Nosotros no te consultaremos nada.
Confia en nosotros. Siempre es un buen ejercicio.